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LOS HUEVOS DEL
DESTINO
(Donde se habla de lo que pasa por ahorrar)
Por: John Argerich
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Los trovadores de antes aconsejaban
esmerarse en el trato fino, así la hostilidad no hacía
estragos. Porque entre nosotros la misma está siempre
en acecho, y es como una bola de nieve. Empieza chiquitita,
una monada de linda, y al final te aplasta. Pero con un poco
de cancha es posible ampliar los márgenes de seguridad.
Objetivo que sólo exige quedarse tranqui en el molde,
sin victimizarnos con mucho esfuerzo intelectual.
"Las familias
sean unidas,
que ésa es la ley primera.”
-decía un gaucho sabio-
“Pues cuando adentro hay pelea,
se las comen los de ajuera..."
Palabra santa. Vea, si no, la tragedia que hubo
en casa del Fito Bancalari, por vivir todos con la mostaza en
el marote, meta camorrear.
-¡Me duele la panza, che...! -dijo ese valor, con cara
de circunstancias.
-¿Otra vez quejándote?
-¡Ma sí, nena! Son los ravioles que hizo tu vieja,
ayer.
-Con mi mamá no te metás, atorrante, que gracias
a ella morfaste gratis durante cinco pirulos, cuando decías
que estabas sin laburo, para vivir de arriba.
-¿Morfar, decís? Esos fueron niveles de supervivencia
intestinal, apenas. Lastre de miseria, comida de chanchos, ¿capisci?
Ella lo miró de arriba a abajo en el más profundo
silencio. Entrecerando los ojos, como pronóstico de tormenta
a corto plazo.
-¡Andá a otro caño con tus pensamientos
profundos, Fito! -dijo, dibujándose en su rostro una
mueca de insuperable desprecio- ¡Andá a otro caño,
andá!
Y sin más argumentos, la señora le arrojó
con furia un huevo de bataraza que estaba por freir. Porque
cuando se agarraba la bronca, echaba mano a cualquier cosa.
Y el huevo, trazando una impecable trayectoria balística,
hizo impacto contra la frente altanera del ofensor. Quien, presa
de una onda expansiva amarilla y chirle, retrocedió confuso.
Trastabillando, diríase, pero ya volaba otro envío,
para ratificar su mala suerte. Había entrenado caminantes,
y las suelas casi vírgenes patinaron en aquel enchastre.
Durante partículas de segundo, vio todo turbio. Sobrevino
luego un remolino, y al estrellarse de marote contra el suelo,
hundióse en la más impenetrable oscuridad. Con
los ojos inmóviles, como si lo hubiera chupado un agujero
negro.
-¡Ay, se me murió el Fitito! -lloraba, desconsolada
doña Carolina, en medio de una crisis nerviosa- ¡Mi
único amor...!
Por suerte, la oyó la vecina del 4º. “B”,
que vino corriendo en batón, con las chuzas en la cara,
para ver lo que ocurría. Parte por solidaridad, es bien
cierto, pero también como antídoto contra el aburrimiento.
Pues era esposa de un pescador, que cuando salía a navegar
podía pasarse semanas enteras dedicado al oficio, o por
lo menos así informaba en casa. Más sola que hongo
de azotea, la pobrecita.
-¡Tranquila, señora! -dijo, atraída por
los gritos -Enfrente vive un correntino, con fama de manosanta.
¿Lo llamamos?
-Toda ayuda es buena, en los momentos de prueba...
Al instante hacía entrada aquél. Un gordito de
ojos saltones, llamado Plácido Arata Zimbelkrewiectz.
Auténtico exponente del desprejuicio genético
que caracteriza a la mesopotamia argentina.
-¡Güenas, chamiga! -susurró- ¿Ande
tenés guardáu el fiambre?
-¡No sea fúlmine, por Dios! -dijo la vecina, con
ademán de espanto, mientras se persignaba tres veces.
-¡Un decir, nomás! -repuso el hombre- Pero no se
asuste, que cuando uno piensa mal, las sorpresas salen bien.
-¡Cuánta sabiduría, la de este elegido!
-pensó doña Carolina, ávida siempre por
detectar señales del más allá- ¿Y
cómo hacemos para recuperarlo al pobrecito, ahora?
-Muy fácil. Lavado e'trompa con té de boldo, y
un sapo verde cortáu al medio sobre el gañote,
chei.
-Difícil conseguir esos ingredientes en Suecia, ¿no?
-También camina una invocación a la Difunta Correa,
que es figura internacional. Pero como todos los santos cuando
se ponen de moda, ésta se ha vuelto medio exigente. El
trámite sale mil coronas, que yo dejo al sereno dentro
de un poncho, hasta el día siguiente. Si desaparecen,
la difuntita cobró, y el paciente está curáu.
-¡Es mucha plata...! ¿Acepta cheques voladores,
también?
El hombre hizo un gesto de disgusto.
-La ley de Dios los prohíbe -dijo- porque hacen caer
en la tentación que los expertos llaman “fondos
insuficientes acreditados en cuenta”, señora.
-¿Pagarés, entonces?
Don Plácido puso los ojos en blanco, sin contestar, aunque
su negativa era obvia. ¡Vaya problema! Pero justito entonces,
llegó un par de descreídos, y rompiendo el misticismo
de las negociaciones, llamaron al hospital.
-Oiga, acá tengo un fulano en cortocircuito. ¿Me
manda una ambulancia, che?
-¿Hay mosca para honorarios, impuesto al valor agregado,
y tarifa kilométrica?
-Si no es mucho...
-Cuatrocientas rupias, por parte baja. Pero como estamos trabajando
a reglamento, hay que adornar al chófer, así va
rápido.
Doña Carolina estaba escuchando, y su piedad hizo crisis.
-Sale más barato que el correntino... -pensó,
en voz alta.
Llegados a este punto, recordaremos un dicho popular: “En
todas partes se cuecen habas”. Y por miedo al offside,
Arata recurrió a un ardid tan antiguo como el comercio.
-Esta semana también tengo santos con oferta a mitad
de precio... -dijo.
Pero ya era tarde, porque las fuerzas del mercado son más
rápidas que la liturgia. Poco después, Fito Bancalari
viajaba rumbo al nosocomio. Una estructura imponente, con varias
entradas de vehículos.
-Ha sido un desmayo largo. ¿Qué le pasó
al coso éste? -preguntaron los tripulantes del bólido,
al partir.
-Tuvo un shock, por impacto facial con rotura de huevos.
Y la ambulancia se perdió en la noche, como una exhalación.
“¡Pobre diablo!”, pensaba el chófer.
-¿A dónde vamos?
-Huevos rotos, nos dijo la señora -contestó el
acompañante- Sexología es portón 26.
Cuando la ambulancia se detuvo, dos ursos de guardapolvos blancos
sacaron en vilo al paciente. Y sin perder preciosos segundos,
fue puesto bajo los reflectores de un quirófano ultramoderno.
El equipo médico esperaba ansioso, mientras las secretarias
apretaban botones de consolas electrónicas con eficiencia
sueca.
-Cuatro, tres, dos, uno... ¡empiecen!
-¡Qué organización! -dijo un cirujano medio
morochón que hacía prácticas para regresar
a su país con gloria de especialista.
-¡Basta de charla! -repuso una colega- Actualicemos pronto
los registros, para ahorrarle gastos a la Municipalidad.
-Hace cinco años había tantos controles, que esta
tarea tomaba varios días.
-Las cosas han cambiado, ¿corrigieron el nombre, ya?
-De eso se ocupan las computadoras.
A los pocos segundos, la noticia era instrumento público,
debidamente registrado en el Registro de Población, la
Dirección Impositiva, y el Banco del Kattegatt. Tejemanejes
del destino, por los cuales un malevo de Villa Urquiza mutó
personalidad. ¡Pero viera Vd. qué linda estaba,
luego de crecerle el pelo y hacerse la croquiñol!
-¿Va sola, churro? -le decían los muchachos al
verla pasar.
He aquí otro percance originado por la presión
presupuestaria. Trabajar de atropellada, como quien dice. Porque
al Fito Bancalari nadie le preguntó si estaba de acuerdo.
Lo intuyeron, nomás, porque tenía puesta una camisa
rosada. Y como rara vez hay dos sin tres, el incidente se discutió
muchísimo. Era mejor prevenir que curar, así que
alguien puso un cartel en la puerta del hospital junto
al juramento hipocrático:
“Después del alta, no se admiten reclamos.”
THE END
Copyright: John Argerich,
2005
johnargerich@malmo2.net
All rights reserved.
La serie quincenal “El amasijo”
se publica regularmente en veintinueve medios, de nueve países.
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Esta ciudad dejó
de ser la misma. El sol nos ha abandonado hace tiempo, sólo
están sus resquicios. Ahora todo es blanco y pétreo.
En las tardes la brisa fría no le da permiso de hacerse
eterno y permanecer. Nos vemos marchitos. Ha ocurrido todo el
año, he esperado con ansias el amanecer para verlo surgir
y sentir otra vez que vive,que calienta, que quema fuerte, que
lo rechazo y reniego de su existencia. Quisiera buscarlo para
dejarme asfixiar hasta el hastío. Pero ya no nos persigue.
Decidió irse. Se perdió en el viento. Es como
cuando él está dormido. Se congela todo su cuerpo.
No hay nada adentro. Su luz ha salido para divagar en el sueño,
pero no ha regresado más. Quien sabe donde se quedó.
Lejos.
1 agosto 2004.
*CAMILA
MÉNDEZ BURGOS. Soy Comunicadora Social y periodista de
la Universidad Sergio Arboleda, de Bogotá, Colombia,
colaboradora en la revista 'Libros y Letras', la Agencia de
Noticias Culturales, la Revista 'Credencial' el periódico
Meridiano de Córdoba, Revista Aker y actualmente trabajo
como Coordinadora de comunicaciones en Kumon Colombia. En la
Revista de Ciencias Sociales Gibralfaro me publicaron el cuento
'El árbol de las cerezas', 'Presentimiento', 'Sin cuerpo',
entre otros: www.gibralfaro.org y en Libros y Letras 'A
mejor vida', 'Vicio', entre otros.
Por cualquier otra información, comunicarse por correo
electrónico: camebu5@hotmail.com
Este trabajo fue publicado en la Revista Literaria Azul (www.revistaazul.tk)
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En términos presentes
como prospectivos, la problemática de la educación
es central. En particular la educación de una parte importantísima
de niños y jóvenes que pertenecen a familias en
situación de pobreza y de pobreza extrema, genera programas,
proyectos y políticas que buscan, al menos en el enunciado,
compensar las desventajas de esa población. Esto implica
una asociación estrecha entre pobreza y fracaso, relación
no siempre suficientemente trabajada, ya que si bien es cierto
que muchos niños de familias pobres tiene dificultades
en su escolaridad, también es cierto que muchos hijos
de esa mismas familias hacen trayectorias escolares exitosas.
¿Cómo entender esto? Sin duda que no estableciendo
simplistas relaciones de causalidad; quizás si pensando
en las múltiples variables que entran en juego cuando
se trata de lo que pasa en la escuela.
Es decir, poner en relación directa pobreza y fracaso,
es un simplismo que está en la base de muchas propuestas
pedagógicas que están llamadas a fracasar, o a
producir más de aquello que se proponen combatir.
¿Por que a un niño o adolescente le va bien en
la escuela? Por muchas causas. Probablemente se encontró,
lo que no es poco, con buenos maestros, para los cuales educar
tiene sentido y creen, a priori, que cada uno de sus alumnos
puede, que a cada uno la cabeza le da. Quizás haya encontrado
una escuela acogedora que lo cobija y lo contiene en un habitat
grato. Es también posible que ese niño tenga unos
padres con un nivel educativo elevado , lo cual es bueno, pero
no asegura nada, y podríamos suponer que esos padres
no tienen una trayectoria escolar extensa, pero si tienen una
valoración alta de la escuela y del aprender, la que
transmiten a sus hijos.
Con el Proyecto Padres + Maestros = Éxito en la Escuela
venimos trabajando desde hace una año en Los Piletones
de Villa Soldatti sobre éste punto. Trabajamos con un
grupo heterogéneo de madres que mandan a sus hijos a
las escuelas de la zona, que tienen historias de vida y escolares
diferentes, pero que tienen cosas en común: migraciones,
desarraigo, fuerte lucha por la supervivencia, ausencia de hombres
en el hogar etc. También tienen como otras madres de
sectores más favorecidos, una comprensión difusa
de lo que pasa en la escuela y de los procesos de aprendizaje
en que sus hijos están embarcados, y curiosamente o no,
una valoración positiva de la escuela a la que van sus
hijos en general, pero sobre todo en términos comparativos,
tomando como referencia la escuela a la que ellas fueron.
Trabajamos así en el fortalecimiento vincular de los
padres con sus hijos, escolarizados , en su implicación
en los aprendizajes de ellos y en la creación y recreación
de vínculos con la escuela. El Proyecto acentúa
la importancia del acompañamiento y apoyo de los adultos
cercanos al niño en los aprendizajes escolares y el impacto
de la transmisión de valoraciones positivas sobre la
escuela. Forma parte de nuestro trabajo, la exploración
de las representaciones de los padres sobre esta ultima, y la
reescritura de sus biografías escolares, como caminos
para favorecer trayectorias escolares exitosas en sus hijos.
El equipo multidisciplinario de Padres + Maestros ... -antropólogos,
psicopedagogos, sociólogos, psicólogos- trabaja
recuperando los aprendizajes pasados y presentes de los padres,
y corre así de la escena a los niños identificados
como responsables del éxito o fracaso que en rigor ellos
encarnan, para impactar sobre ellos y su escolaridad de una
manera indirecta, a través de sus padres.
Buscamos vincular a los padres con la escuela y a la escuela
con los padres, para lo que se trabaja con supervisores de distrito
y directores de escuelas de la zona que nos visitan en Los Piletones.
Una de las ideas es construir una red que permita una contención
mayor de los sujetos en situación de desventaja en su
escolaridad, una comprensión genuina de la cultura familiar
de que esos niños son portadores y una redefinición
de las demandas que la familia y la escuela se dirigen mutuamente.
El Proyecto tiene sede en la Secretaría de Extensión
de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
de Buenos Aires y cuenta con el apoyo del Programa Infancia
y Desarrollo que depende de las Fundaciones Antorchas y Arcor
y se propone además:
- Diseñar junto a los padres estrategias
de intervención en el marco de las posibilidades de
cada caso, y la creación de contextos emocionales y
materiales positivos.
- Recuperar las historias de aprendizaje
individuales, tanto escolares, como extraescolares, tanto
pasadas como recientes.
- Fortalecer la vinculación con
las escuelas escapando a los formatos habituales y estereotipados.
- Estimular a los padres hacia dispositivos
institucionales que promuevan un aumento en su capital cultural
y su educabilidad.
- Fortalecer la palabra y sus uso como
actores sociales relevantes.
Para ello encaramos nuestros encuentros con
formato de aprendizaje, pero donde el equipo no se postula como
el de los que saben o enseñan, y pensamos y aprendemos
juntos en grupos reducidos y ampliados. Recuperamos por la vía
de la narración las experiencias de aprendizaje en la
escuela y fuera de ella, pasadas y actuales e identificamos
los cambios que ellas implican. Trabajamos proyectivamente sobre
la relación deseable de padres y maestros, discutimos
entre padres y con directores aspectos de la cultura escolar
(la tarea para la casa, el boletín) y las demandas mutuas,
y además salimos simplemente a pasear con los padres
y sus hijos.
Se van produciendo así cambios en las miradas del otro
(la escuela, el maestro, el hijo, la otra madre), se comprenden
mejor la complejidad de algunos procesos en los niños,
se identifican debilidades propias, y también potencialidades,
se retoma la escuela primaria o secundaria. Se toma la palabra
y se habla en primera persona, y se escucha al otro encontrando
cosas en común, se resuelven problemas mutuos, se intercambia
información sobre problemas comunes y sobre todo unos
y otros nos posicionamos de una manera distinta ante el pasado,
hablando desde el presente con una mirada puesta, no ingenuamente,
en el futuro de los más chicos.

*Eduardo
Corbo Zabatel es Profesor de Historia, Licenciado en Psicología
y Magister en Ciencias Sociales; Investigador y consultor en
problemáticas educativas; Responsable del Programa de
Intervención en Instituciones Educativas de la Secretaría
de Extensión Universitaria, Facultad de Filosofía
y Letras, Universidad de Buenos Aires, Argentina.
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TO DANCE
SALSA
Por Diana Ruggiero |
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To dance salsa
is like to move to a poem
is to step on the floor
with the love and with lovers
to dance salsa is to share
your passion for another human
is not to show off your acrobatic
like tranning a puma
To dance salsa is to express
your most deep feelings
is to look at you partner
with the love and with singing
To dance salsa is to love
who you are and where you come from
is not fake, not to be make
not ruled, nor counted, not to frown
To dance salsa is for everybody
who respects Latino culture
who loves their peers
who tries another experience
To dance salsa is your roots
regardless of its name
is not a type of food
it is love, the love game
To dance salsa is not only
to show your body on the floor
but to feel the sabot Latino
inside the corazón
To dance salsa is not a sport
not a practice nor gimnasia
it is to dance with Latinos
but Latinos full of gracia
To dance salsa is to kiss
without kissing
is to love, without kissing
but to feel the other's presence
and not to be missing
that respect is most important
to share love, to be NICE
not competing for a PRIZE |

Web Page: http://people.cohums.ohio-state.edu/ruggiero11
Diana M. Ruggiero
The Ohio State University
Spanish and Portuguese Department
273 Hagerty Hall
1775 College Rd.
614-292-8633
614-292-7726 (fax)
Email: ruggiero.11@osu.edu
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