Inicio de la Edición
“... La patria de un alma elevada es el universo”. Demócrito 
WASHINGTON DC., ESTADOS UNIDOS 

Google
Web En el Sitio
Email:
> Suscribir Remover

DHTML Menu provided
by WEBNOVA

Conversor de Moneda
Xe.com

Click aqui
El Director ir Literatura y Poesía 2
Para ver todas las páginas de cada sección haga click en las flechas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luisa Valenzuela
Foto de la autora por Mary Hendricksen

El juego de Carmen Brey. Sobre Las libres del Sur, de María Rosa Lojo

 

Por Luisa Valenzuela*

Lo importante en la escritura es encontrar la voz indicada para liberar aquello que está implícito y oculto en la trama. María Rosa Lojo encontró también la mirada, es decir la persona perfecta para darle a la voz una garganta propia. Encontró el personaje ideal desde el cual narrar, apuntalar, examinar el tramo de la vida de Victoria Ocampo que había elegido. Un alter ego, quizá, un paredro como diría Cortázar, ese acompañante de los dioses que es casi el doble de quien escribe.
            En La Vuelta al día en ochenta mundos Cortázar afirmó que “Un poeta es lo menos poético de cuanto existe: como no tiene atributo propio, continuamente tiende a encarnarse en otros cuerpos. El poeta... ese anarquista enamorado de un orden solar”.  María Rosa Lojo es poeta, es novelista, es crítica, y puso todos sus talentos en juego para crear Las libres del Sur, una novela que se interna por paisajes radiantes de la inteligencia humana y por los paisajes reales de esta tierra nuestra que allá por los años ‘20 y ‘30 conservaban mucho de su fuerza indómita, al igual que la joven Victoria.
            En el caso de las novelas históricas o biográficas me parece interesante tratar de entender en qué momento y de qué manera las aguas confluyen, y autor y personaje real se encuentran mutuamente. En esta novela, en particular, parecería haber un trazado de afluentes que inevitablemente habrían de unirse, porque María Rosa Lojo fue, a lo largo de sus libros en prosa, acercándose al momento crucial en la historia de las letras argentinas, ese largo y fascinante y fructífero período de gestación que habría de culminar con el nacimiento de la revista Sur.
Pero para poder pintar con pinceladas más imaginativos aquel mundo real --que ya había sido tan bien narrado por María Esther Vázquez--, a esta otra María le hizo falta  encontrar, como dije al principio, una tercera persona que triangulara las identificaciones y que actuara de eje y a la vez de bisagra de la trama.
Así surgió Carmen Brey, como hecha a medida.  Carmen es el ojo de la Galicia ilustrada que va a mirar a Victoria Ocampo de cerca, la va a comprender y a veces a aconsejar, con su personalidad dulce y a la vez firme y respetuosa, nimbada por un sentido del humor bien celta, perfecto para entender a la afrancesada dama criolla educada a la inglesa. Carmen Brey es el catalizador que le permite a la autora salvarse de una identificación peligrosa con su protagonista. O es más bien una  protagonista en bambalinas, una verdadera libre que como no es del sur no le hace sombra a la otra, aportando con desenfado las luces de la autora.
Carmen Brey, la joven gallega recién desembarcada de España,  llega a la quinta Miralrío para trabajar de asistente durante el período en el cual Victoria Ocampo le ha ofrecido su hospitalidad a Rabindranath Tagore. Carmen viene muy bien recomendada en su calidad de discípula de María de Maeztu, la precisa pedagoga que escribió una Historia de la cultura Europea y una Antología de los escritores españoles contemporáneos. La joven Victoria Ocampo de 1924, --que  quisiera ser discípula de Tagore y de todo todos sus admirados autores europeos-- aprecia las cualidades de la llamada Miss Brey, que María Rosa Lojo sabe pintar con tintes casi feéricos, memorables. Porque ella, María Rosa, ha sido a su vez gran seguidora –discípula quizá-- de Alvaro Cuqueiro, poeta y dramaturgo gallego, cultor de hadas y elfos,  que entre otras tantas obras escribió Merlín y familia.
Lojo ya nos ha familiarizado con las hadas celtas. En La pasión de los nómades se encarnan en Rosaura dos Carballos, hija de Morgana y sobrina de Merlin, nacida en Galicia por supuesto, venida a recorrer las tierras de América.
Por su parte, esta hada moderna que es Carmen Brey abraza la defensa de Victoria (para nada victoriana), y de las mujeres en general, mientras reconoce su pasión por las letras, por la gran literatura; pasión que florece en esta novela tan bellamente escrita.
Carmen Brey es un personaje vivo, entrañable, y a medida que avanza la aventura vamos conociendo su vida en Galicia, su familia, su antepasado el Indiano. Y también conocemos a su hermano y el secreto que lo llevó a encontrar refugio (o quizá penitencia) en un lejano rincón de la América profunda.
Carmen es alguien que a su vez tiene un secreto y por eso mismo entiende a Victoria y a su entorno, y sabe descorrer el velo de lo desconocido hasta protagonizar  una desopilante escena de alta imaginación, en la cual, acompañada por un Marechal y por un Borges ficticios y no menos pícaros que los reales, parte  en busca del otro, su hermano, y sobre todo del secreto que el otro se llevó en su exilio, y acaba trabando amistad con una Evita niña.
Claro que la mira está puesta en Victoria Ocampo, y resulta interesante contrastar las figuras de ambas  protagonistas. Carmen Brey es una joven lúcida, decidida y valiente a pesar de su corta estatura y su extrema juventud, y tanto Tagore como Leonard Elmhirst, su secretario, confían plenamente en ella. Así la ve Tagore cuando, desesperado por escapar al Perú, “dejó vagar el catalejo en un vuelo impreciso, hasta que un punto áureo en la distancia –la melena corta y rubia de Miss Brey, ajustada a la cabeza como un casco—lo encendió con una promesa de alivio. ¿Podría ser ella el punto neutral de su rescate?”
Más adelante se dice de ella: “En los ojos claros de la señorita Brey, demasiado abiertos y demasiado irónicos, asomaba, para quien supiese verlo, el brote verde y siempre fresco de una ignorada ilusión sentimental”.
Otra forma de entenderla a Carmen es a través de la amistad hecha de respeto mutuo que entabla con María Rosa Oliver.
¿Y Victoria? ¿Cómo se la ve a Victoria? A través de los ojos de Carmen Brey ella es  “la dama de blanco” aunque “quizá había demasiada decisión en todos sus movimientos para considerarla nada más que una dama”. A lo largo de la novela la gran Victoria aparece como “heredera veleidosa”, “mujer avasallante”, “impetuosa empleadora”,  a quien “es imposible no prestarle atención”. Y se habla de “la fuerza indoblegable de su voluntad”.
             Es la pintura de una Victoria Ocampo joven hecha de ese fuego vital que después se transmitiría también a su obra. Y el siguiente diálogo entre el enamorado Elmhirst y la irónica Carmen puede darnos una idea cabal del tono general de la novela. Él presenta su queja:
 “Un temperamento peligroso, que puede lanzar su pasión violentamente sobre cualquier objeto. (...) No se puede concebir que una mujer como ella no tenga un amor que apacigüe su tremenda naturaleza”. Y Carmen le retruca:  “Dios mío, usted se refiere a la señora Ocampo como si fuese una catástrofe meteorológica, siempre a punto de desencadenarse”.
Al fin y al cabo Elmhirst en sus cartas “la había acusado (a Victoria) de ejercer sobre Tagore derechos de propietaria de un tesoro, y sobre su miserable secretario, derechos de señora feudal. La había reprendido por infatuada y presumida y le había rendido homenaje como la más grande, noble y generosa de las damas que le hubiese sido dado conocer”.
            Son pasiones contradictorias y amores cruzados los que se van tejiendo a lo largo de esta bella novela. Y nombres y hechos conocidos y por conocer. El conde de Keyserling, por ejemplo, a quien Victoria admira intelectualmente pero cuyos avances, como es sabido, rechaza indignada. Mejor suerte corre su secretario alemán con la joven Brey, para disgusto del conde que llega a alarmarse: “¿Quién era, pues, la señorita Brey? No por cierto una previsible Hausfrau alemana, sino una española con dudoso nombre de cigarrera, que además, en sus años de íntimo contacto con el País de la Gana, se habría vuelto medio india, y que en cualquier momento decidiría librarse de él como quien desecha un par de zapatos fuera de moda”.
            Carmen no se inmuta y lleva con la frente en alto su doble condición de doble. Podríamos decir que es un desdoblamiento de la autora, y es a un tiempo la contracara de Victoria, allí donde la una es la pasión centrífuga que todo lo quiere abarcar y todo lo salpica --en un narcisismo deslumbrante por lo omnívoro y por lo dadivoso, espléndido—y la otra, Carmen, es la pasión centrípeta, autocontenida, que se manifiesta con un sutil sentido del humor y de la poesía. ¿Será provocada, esta diferencia, por la diferencia de los respectivos paisajes de infancia, que tan bella  presencia cobran en Las libres del sur?
“En Buenos Aires la atmósfera se coagulaba en una nube sofocante que sólo se despejaba de a ratos, con el viento del río. No había castañas que se asaran al amor de la lareira, no había mar, no había ánimas que llegaran a buscar el calor de los vivos en la noche de Nadal, a pedir el perdón de las ofensas que contra ellos mismos habían cometido, o al contrario, a perdonar a los deudos por los viejos pecados o las malas pasiones que aún los atormentaban y que antaño los habían enemistado”.
            A Victoria y a Carmen las une no sólo el amor por las letras sino también la lucha en defensa de los derechos de la mujer. Waldo Frank supo verlo, según Lojo: “Un mundo que comienza –se decía Frank—habla siempre a través de sus mujeres, así como un mundo que culmina lo hace generalmente a través de sus hombres. ¿Sería porque acaso las mujeres descansaban, una vez que habían logrado poner a los hombres a trabajar? ¿O porque los varones se las ingeniaban para capitalizar los resultados de la energía femenina y las desplazaban luego del centro de la escena?”.
            Así, poco a poco, va naciendo la idea de la revista, que Waldo Frank alienta y Ortega y Gasset bautiza: Sur. Y vamos llegando a la culminación de la novela, con una escena en la cual el sortilegio se resquebraja un poco y retomamos la duda inicial. Porque estamos en presencia de los testimonios reales de esta historia que es también una novela. Corre el año 1931 y “los trabajadores de Sur condescendieron a la tentación de inmortalizarse en una foto conjunta. Carmen Brey, que se negó a posar, les tomó dos: una en la escalera y otra en el living de la casa de Victoria”.
            ¿Se negó a posar? ¿Tomó ella las fotos? La duda del principio vuelve a instalarse, y este personaje que a lo largo de la novela nos pareció tan real como aquellos cuya realidad nos consta (sin bien, recordemos, Nabokov insistía en escribir siempre la palabra real entre comillas) y con quien nos habíamos encariñado parece ser un ser de la pura ficción. Me cuesta aceptarlo. La busco en las biografías de María Esther Vázquez, la busco en los diccionarios y en las historias de la revista Sur. No me consuelo de su ausencia, por eso sigo buscando allí donde no puede faltar, en Internet, y ¡la encuentro! Carmen Brey es ahora una modista de alta costura, que vive en los Estados Unidos y se especializa en... trajes de novia y disfraces. Por eso, estoy segura, se hizo ella misma el traje de novia para su casamiento con otro personaje tan de Lojo, el mítico secretario del conde de Keyserling. Un traje que es realmente un disfraz de aire para vestir a esta Carmen Brey nuestra, personaje agregado a la realidad para enriquecerla. Y para equilibrar la balanza, porque ¿cómo no darle carnadura histórica a quien ha nacido de la imaginación, compensando así la dosis de imaginación que les fue obsequiada a quienes han sabido tener inolvidable carnadura propia?

*Luisa Valenzuela nació en 1938 en Buenos Aires, ciudad en donde comenzó a trabajar en periodismo desde muy joven. Ha sido colaboradora de la revista Crisis y del diario La Nación, entre otros medios. Vivió en Francia –allí escribió su primera novela a los veintiún años– y en los Estados Unidos, donde dictó talleres en las universidades de Columbia y Nueva York. Narradora de registro personal, con notable capacidad para el humor y el grotesco, ha publicado doce libros; entre otros, las novelas Realidad nacional desde la cama, El gato eficaz y Novela negra con argentinos y los volúmenes de cuentos Aquí pasan cosas raras y Simetrías. Su obra ha sido íntegramente traducida al inglés y parcialmente a numerosos idiomas, además de haberse convertido en objeto de estudio frecuente en universidades de los Estados Unidos y de Europa. (Fuente: www.literatura.org)

.....................................................................................                                    volver arriba

Freya Hodar Nistal

   DESTINOS

   Por Freya Hodar Nistal*

   ( Tsunami en las costas asiáticas  a fines del año 2004)

Desesperada realidad
no abandona el pensamiento,
zozobra en los intentos
de rehuirla en los sueños.

Ahí está con sus ojos
mojados de verdades,
guiñando en silencio
el arrebato de intento,
deseo del inconsciente
por ubicarla presurosa,
en el espacio del olvido.

Abrazó cuerpos,
dando un paso
más adelante,
del camino a seguir.

Apagó sonrisas omnipresentes,
arrancó los últimos alientos,
hirió sobre la piel
y bajo ella también.

Pobreza derrumbada,
almas silenciosas,
miran sin poder ver
cómo los embates
de la naturaleza,
abrió los brazos a la muerte.

(Freya)
5 de Enero, 2005.

* Freya Hodar Nistal por Por Freya Hodar Nistal
Mi semblanza
Nací en Chile, y me crié en el seno de una familia española, de alto sentido social y siempre viví en función de la igualdad entre los seres humanos.
Mi madre, refugiada de la guerra civil española, mujer cultísima y de unos sentimientos de oro, que me dejó como legado el gusto por las letras, me crió a mi y mis hermanas con los más bellos principios que hoy trato de entregar a mis hijos .
Soy casada, tengo dos bellos hijos, Daniela de 23 años, bella hermosa y de carácter fuerte,  a la que adoro por sobre mi vida, su felicidad es y será siempre la mía,. Mi hijo Cristóbal, de 20 años, igual a mi en carácter, fiestero, alegre y suelto de palabra, como la madre, somos amigos de relación en lo de hijo y madre y compinches en hablares y sueños de futuros lindos. Estudiante de Derecho, ahora se cambia a Ingeniería comercial, quedando con su minor en Derecho.
 Como ven, soy madre que mira por los ojos de mis hijos , lo más bello que tengo en esta vida, después de mi madre.
Mi marido, gran hombre de mente trabajadora, disciplinado en su trabajo, siempre ha sido triunfante en su desarrollo, gran compañero mío, amigo por siempre y orgulloso de mi escribir, al que quiero mucho, por ser como ha sido.
Escribo poesía desde toda una vida, la lectura de biografías y la historia novelada son mi pasión, además por supuesto la poseía.
Estudié algo que no tiene nada que ver con la letras, pero así es la vida, trabajar en lo que me gustó para terminar con mi pasión que es la poesía.
El destino me hizo viajar mucho por el mundo, también vivir, quince años en Estados Unidos, Washington DC donde nacieron y se criaron mis hijos. Hoy residimos en Chile, en la cuidad de Viña del Mar.

.....................................................................................                                   volver arriba

Carolina Cervantes Ramiro

Aguafuertes  Madrileños

TANTO DOLOR

Por Carolina Cervantes Ramiro*

Esta mañana el tren se detuvo un momento más de lo habitual en El Pozo. Aquella no era la línea que cada día la llevaba al trabajo, pero la visita de sus padres había alterado su recorrido usual.

Había ido todo el trayecto leyendo, desde antes de que el tren se pusiese en marcha. Una novela sobre una fiscal con grandes contradicciones personales que, tras la violación de su hija, decide tomarse la justicia por su mano.

Justo en ese momento levantó la vista y descubrió dónde se encontraba.

La tardanza del convoy le hizo pensar. Era cuatro de octubre, siete días antes del once, siete meses después de la tragedia… Echó un vistazo a su alrededor. El extraño tiempo de aquellos días en Madrid vestía a los viajeros con ropas más veraniegas que otoñales. Una chaquetilla fina y una cara cansada.

Inevitablemente, duras imágenes acudieron a su mente. Hierros retorcidos, brazos ensangrentados, un llanto. Y toda aquella gente que aquel día, como hoy mismo, acudía confiada al trabajo. Le pareció escuchar las explosiones, sentir la confusión, la sorpresa al tomar conciencia de lo ocurrido, la incredulidad, el terror. Y tanto dolor. Tanto dolor.

Después de aquello, fueron muchas las voces que se alzaron en contra, muchos los gritos de rabia, de indignación. Alguien dijo “esa muerte hija de puta que nos acecha". La justicia por su mano. Y tanto dolor.

Por fin el tren se puso de nuevo en movimiento y sus ojos volvieron a la página 96. Relaciones difíciles madre e hija. Recientemente había leído algo parecido, precisamente en relación con los atentados. Una madre, llorosa y desconsolada, se lamentaba del modo en que la relación con su hija se había interrumpido. Los días previos a la pérdida, las cosas habían ido de mal en peor y aquella fatídica mañana ni siquiera se habían deseado buenos días. No pudo despedirse de ella, ni decirle cuánto la quería a pesar de sus continuas discusiones. Ya nunca podría hacerlo.

Como aquella, 192 familias quedaron destrozadas esa mañana. Amigos, compañeros de escuela y trabajo, vecinos, conocidos… la tragedia de toda una ciudad. Personal, individual, colectivo. Mal de muchos y un consuelo que no llega.

No pudo asistir a la manifestación del viernes, un viaje ya aplazado y entonces ineludible. No se arrepiente, disfrutó del viaje, pero siempre lamentará haber faltado. Aquel día había que salir a la calle, había que unirse a las tres millones de voces que gritaban su dolor, a los tres millones de silencios que callaban su solidaridad. Había que llorar a los desaparecidos, acompañar a los que se quedan, había que honrar el intachable comportamiento de los servicios de urgencia, médicos, psicólogos, donantes… había que mirar al frente, aunque siniestro, y decir “estamos aquí, sin miedo, no podéis con nosotros”.

Lo hizo desde el corazón, desde unas lágrimas que brotaban por todo, por todos.

España entera, en pie, pedía libertad. Todo un país. Toda una ciudad.


*Carolina Cervantes Ramiro

“Nací en Cartagena, España, el 12 de diciembre de 1979. Allí crecí y estudié hasta COU, después de lo cual me trasladé a Madrid para empezar la licenciatura. Hice Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Complutense de Madrid (excepto el 4º- curso, que lo hice en la Universidad de Bergen, Noruega, siguiendo un programa Erasmus). Durante y después de la carrera, hice prácticas en la Asociación de Mujeres Empresarias de Alcorcón, en Radio Televisión Española, en el Grupo Euro RSCG Partners (eOne) y en JM Publicidad. He vivido un año en Italia y actualmente soy Redactora Creativa en la agencia de publicidad Sineusis. Además he colaborado como freelance con TCC Comunicación, Grupo Sim y Bizz”
ccervantes@sineusis.com
Tlf móvil: 0034 630 927257

.....................................................................................

Susana Quiroga

  San Salvador yo soy tu luna

       A SAN SALVADOR DE JUJUY (ARGENTINA)

      Por Susana Quiroga*

San Salvador yo soy tu luna


La ciudad me late
se desteje
en el pulso de mi cuerpo

San Salvador
yo soy tu luna
que te mira y gira
arrobada
por tus ángeles

nostalgiosa
me tiendo entre tus cerros
devanando tiempo
mi alma canta
el verde azul
de tus santuarios

indecisa
camino por tus calles
debajo de los naranjales
y encuentro
a la mujer-niña
aromada de azahares

dicen
que en el parque había un lago
con barquitos de enamorados

un extravío
sepultó en cemento sus aguas
y el idilio de las serenatas
pero de noche
cuando todos duermen
sapos y grillos susurran

 eternidad

 

*Susana Quiroga
 -Profesora en Letras- -Poeta y narradora jujeña-.


Ha publicado

  • "Mariposas" , Dirección Provincial de Cultura de Jujuy. Jujuy, l988. Premio en poesía para poetas inéditos.
  • "Ráfagas de viento", cuentos. Jujuy, l991. Faja Nacional de Honor, Primera mención especial, Asociación de Escritores Argentinos.
  • "Poemas de la Soledad", Editorial Vinciguerra,Bs. As., l994. Faja Nacional de Honor. Asociación de Escritores argentinos.
  • "Mensajería", Universidad Nacional de Jujuy, Jujuy, l995. Libro integrado por cuentos, la mayoría premiados por diferentes instituciones nacionales y provinciales.
  • "Salvajes luces inquietas sombras", libro de poesía, Editorial Vinciguerra. Bs. As. 1998. Faja Nacional de Honor- 1999. Asociación de Escritores argentinos.
  • "Arcilla de mujer, libro de poesía, Editorial Vinciguerra, Bs. As., 2000.
  • "Final de sitio (el río de Agustina)", novela, Editorial Vinciguerra, Bs. As., 2003. Faja Nacional de Honor de Sociedad Argentina de Escritores- Bs. As. 2004

Domicilio: Pasaje Juan XXlll Nº 336
(4600) San Salvador de Jujuy.- Argentina-
Teléfono:( 54-388 ) 4224968
Email: suqui@imagine.com.ar

 

Visitantes únicos

Visitantes Hoy
Volver arriba Contáctenos
Contáctenos
Página de Inicio
Inicio
sección anterior página siguiente

Haciendo click en las flechas verá todas las páginas de cada sección. Al posar el mouse sobre las mismas se indica si pasa a la sección siguiente o a la siguiente página de la misma sección

 
W3C css validator Valid HTML 4.01! Site labeled by ICRA Agregar a Favoritos Software libre y gratuito  
Diseño y Webmaster: Mónica Spinelli