El vestuario que estará
de moda en la temporada Otoño-Invierno.
La firma de Martín Churba, "Tramando"(1)
arrancó la novena edición del FBA. Para inaugurar
la carrera maratónica de desfiles de la semana, en el
Pabellón Ocre de Sociedad Rural Argentina. Ante un público
de más de 1500 personas distribuido entre los ángulos
de una pasarela poco convencional, en forma de X, iluminada
con arañas colgantes y luces de neón, presentó
su colección. Con muchas formas para verse elegante y
moderna de tarde o por la noche, con detalles sensuales, de
desnudez, como transparencias, escotes profundos, hombros al
descubierto y ruedos de corte irregular. Las prendas que se
destacaron, los plisados, las tablas, la corsetería y
los frunces.¿Los colores? Predominó el rosa, chocolate,
piel, gris verdoso y negro.
Laura Driz, (2)
inspirada en la época de oro del cine argentino, presentó
su colección con un estilo bien retro. “Se dice
de mí...” por Tita Merello en versión remixada
aparecieron modelos lánguidas y en pose de divas con
vestidos largos, faldas a la rodilla, babuchas y pantalones
ajustados con botamangas anchas y abotonadas. Driz buscó
enriquecer su invierno con un mix atípico de texturas,
combinando chalecos y blusas en cueros trabajados de napalán,
vaca y pescado con vestidos de paper touch rasado o polleras
de gasa plisadas con mucho vuelo y en géneros tornasolados.
Los colores metalizados y con tinte algo verdoso como el dorado
opaco, el cobre y el bronce junto con el lila y el crudo. El
toque romántico, las faldas y blusas con alforzas, tablas
y mangas fruncidas o los sacos y mañanitas tejidos con
apliques de moños y cintas. El escarabajo, amuleto de
la colección, en broches, cinturones, guantes, tocados
y estampado sutilmente en distintas prendas.
La diseñadora correntina Gaba
Esquivel luego de haber trabajado en Nueva York,
se subió por primera vez a una pasarela argentina. Con
una acotada colección con tendencia urbana, le rindió
homenaje al Litoral. Faldas ceñidas, pantalones cigarrettes,
sacos cortos con terminaciones curvas y solapas oversize fueron
parte de su sastrería en lana, tweed y telas espigadas,
géneros que se trasladaron también a botas y zapatos
de punta redondeada y taco ancho y cuadrado. Todo en colores
tierra como el amarillo, ocre, terracota, habano, salmón
y manteca. El detalle: yacarés y peces en plateado y
dorado estampados en remeras, cintos, puños y cuellos,
y las fajas con hebillas gauchescas que ajustaron trench coats
y tapados mao completando el estilo chamamé. La noche
muy glamorosa, con vestidos de gasa cortos y vaporosos en rosa
pastel, celeste sucio, chocolate y colorado.
Rapsodia,
(3) sugiere un invierno muy romántico,
con algo del rock and roll de los años 70, siempre con
toques que remiten a la India. Mix de texturas y estampas combinadas
para una silueta amplia, descontracturada y joven. Entre lo
bohemio y hippie, pero más urbana que de costumbre. Polleras
largas hasta los tobillos, algunas del tipo folk, otras evasés
y semiacampanadas, con cintura, rectas y en géneros para
variar: desde encaje hasta terciopelo, acompañadas con
sacos entallados estampados. Una línea más glamorosa,
donde se repitieron bordados de lentejuelas en dorado y pedrería.
Se vieron los jeans con distintos teñidos y gastados,
acompañados de blusas y camisolas en seda y satén.
Los accesorios de Rapsodia definen y completan la colección:
mucho echarpe, bufanda, pañuelos y coloridas capelinas
de fieltro. Una verdadera rapsodia.
La firma Unmo,
(4) de Marcelo Ortega, sugiere un look
galáctico, que va más allá de lo convencional.
Sus prendas están realizadas en bondeado (tipo de neoprene),
un material inusual, y otras telas impermeables infladas y matelaseadas;
además de un denim estampado que simulaba ser cuero.
Vestidos corte imperio y pollera en línea A y palazzos.
Además, calzas, enteritos tipo mameluco y canguros al
cuerpo. Mucho cierre a la vista como ribete y drapeados o frunces.
Los colores elegidos: violeta, colorado, borravino y azul eléctrico.
Cecilia Gadea
(5) explora y crea texturas que hablan del devenir.
Del plástico alemán Anselm Kiefer tomó
la idea de páginas de libros que se acumulan y esconden
historias por contar. Trabaja en capas; algunas caladas y otras
bordadas. Tapados y polleras de paño y suéteres
de lana de angora con minitiras rectangulares cortadas con láser,
simétricas y de impecable terminación. Repite
ese calado en paño para faldas évasées
de terciopelo. Suma con boleros con dobleces en zigzag, como
ondas, en el frente. En crudo, celeste grisáceo, verde
musgo, chocolate y negro.
Para el cierre de la semana, el diseñador
Mariano Toledo captó la audiencia en
el anfiteatro Presidente. Arturo Umberto Illia (Vicente López).
Allí llegaron los invitados que hicieron lo posible para
conseguir lugar y ver un megaespectáculo al aire libre
con maestros del Teatro Colón, los teclados electrónicos
de Capri y saltimbanquis. La primera parte, mostró prendas
adherentes en negro y violeta. En cueros metalizados, hombros
y cinturas marcadas; vestidos con volados que nacen en la espalda
y tablones invertidos que les dan volumen en la parte posterior.
No falto el look folk, con polleras con vuelo debajo de la cadera,
en varias capas, incluso de cuero de varias texturas, en lana
con piedras y flecos, en cobrizos y tierras. Para la noche,
vestidos strapless con flores brillantes y animal print.
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