AÑO IV - WASHINGTON DC.,ESTADOS UNIDOS - Junio 30, 2007
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Temas Espaciales
Cinco décadas de exploración espacial han permitido expandir las fronteras de la humanidad mucho más de lo soñado. Este año es el 50 aniversario del lanzamiento del primer satélite artificial, el Sputnik I, y para conmemorarlo el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) inauguró una gran exposición Vivir en el espacio: desafío del siglo XXI en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid). La Agencia Espacial Europea (ESA) participa con maquetas y abundante material audiovisual, como un visor tridimensional para pasear dentro de la Estación Espacial Internacional. En la exposición que coincide además con el 30 aniversario de la creación del Ministerio de Defensa de España y con el Año de la Ciencia se exponen objetos representativos de la vida en el espacio durante el último medio siglo. Entre otras, destacan las piezas de los primeros vuelos espaciales efectuados por la antigua Unión Soviética y los Estados Unidos de América, muchos de ellos inéditos para el gran público, algunos elementos correspondientes a los grandes hitos de la carrera espacial y sus retos fundamentales, así como las aportaciones de los gobiernos españoles y de sus instituciones a esta apasionante aventura.
La Estación Espacial Internacional Para esta exposición, el INTA ha contado con la colaboración de los Ministerios de Defensa y de Educación y Ciencia -este último por medio de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT)-; del CSIC; del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC); y de instituciones implicadas en el espacio, como el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de Valencia; la Asociación Española de Empresas del Sector Espacial (Proespacio); el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI); la Cité de LEspace de Toulouse; y por supuesto la Agencia Espacial Europea (ESA).
¿Adónde habrá llegado el hombre dentro de otros 50 años? La ESA aporta, además de varios paneles explicativos, una maqueta de la nave de exploración del Sol, SOHO; un visor que permite contemplar el interior de la Estación Espacial Internacional en tres dimensiones, con los astronautas; y varios vídeos. Entre ellos destacan los realizados por los astronautas europeos durante sus misiones a la Estación, y que muestran de forma muy práctica cómo es la vida en el espacio. Se explica también el papel que tiene España en la ESA. La exposición es itinerante. Permanecerá en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (C/ José Gutiérrez Abascal, 2), y a partir de agosto próximo, durante 2007 y 2008, recorrerá otras ciudades españolas. Huracanes Polvorientos.
Un grupo de osados científicos sobrevuela poderosos huracanes para entender cómo capturan el polvo del Sahara.
(Traducción al Español por Iris Mónica Vargas) Vierta gasolina sobre una fogata y verá cómo las llamas aumentan su intensidad hasta convertirse en un infierno. Arroje tierra sobre el fuego y verá cómo las llamas se extinguen. Pero, ¿qué ocurre cuando se arroja tierra sobre un huracán? Es una pregunta muy seria. Los huracanes nacen en las aguas del Atlántico, en las cercanías de la costa oeste de África. Allí se agrupan las tormentas eléctricas y, en determinadas oportunidades, por razones que aún nadie ha podido entender por completo, se unen hasta formar monstruosas tormentas giratorias que pueden atravesar el océano hasta llegar a Estados Unidos, a miles de millas de distancia del sitio en el cual se originaron. El lugar de nacimiento de los huracanes se encuentra muy cerca del desierto del Sahara (una enorme fuente de polvo y tierra), cuyas tormentas de polvo soplan su contenido sobre la región donde se originan los huracanes.¿Qué efecto tiene ese aire seco y polvoriento sobre un huracán recién nacido? Este es uno de los misterios de la ciencia de los huracanes.
"Existen al menos dos posibilidades", señala Bill Lapenta, un investigador en ciencias atmosféricas del Centro Marshall para Vuelos Espaciales, de la NASA. Por un lado, el polvo podría fortalecer un huracán. Las partículas de polvo sirven como centros de nucleación para la formación de nubes y gotas de lluvia. Esto podría intensificar una tormenta joven porque la lluvia es una parte esencial de la "máquina térmica" interna de un huracán. Por otro lado, el aire seco y polvoriento podría tener el efecto contrario: frenar el desarrollo de una tormenta, si altera los patrones de circulación atmosférica que son normales para una tormenta en crecimiento. ¿Cuál es la teoría correcta? Volando directamente hacia el interior de un huracán polvoriento, Lapenta y sus colegas recientemente recolectaron datos que los acercan más a la respuesta. El otoño (boreal) pasado, Lapenta y una docena de científicos se instalaron en las Islas de Cabo Verde, en las afueras de la costa oeste de África. Su misión: atrapar huracanes en pleno nacimiento. A esta expedición la denominaron: Análisis Multidisciplinario de los Monzones Africanos, de NASA (NAMMA, según su sigla en idioma inglés). Los investigadores del NAMMA monitorearon las áreas del océano cercanas a Cabo Verde en busca de aglomeraciones de tormentas que parecieran prometedoras y, cuando detectaron un grupo de ellas con potencial para formar un huracán, entraron en acción. El Laboratorio Aéreo DC-8, de la NASA, equipado con instrumentos para medir la intensidad de los vientos, el vapor de agua, la humedad, la presión atmosférica y la temperatura, voló hacia el interior, y en derredor, de las tormentas. Se utilizaron satélites de NASA y del NOAA, globos sonda y sistemas de radares en Tierra para recoger una mayor cantidad de datos.
"Tomamos muestras de un tormenta durante dos días", recuerda Lapenta. "El primer día, nuestros instrumentos detectaron muy poco polvo en el sistema de la tormenta. El aire estaba claro e inmaculado. Pero al día siguiente, todavía utilizando el mismo avión y los mismos instrumentos, detectamos grandes cantidades de polvo". De un día para el otro, el sistema de tormenta hizo las veces de trapeador y recolectó las pequeñas partículas de la atmósfera. ¿Qué sucedió luego? La tormenta se transformó finalmente en un huracán de categoría tres, Helena, uno de los más poderosos que transitaron el Atlántico en la temporada de huracanes del año 2006. De modo que el polvo estimula la formación de huracanes, ¿verdad? Lapenta no está preparado todavía para arribar a esta conclusión. "Es un problema muy complicado", explica. "El polvo es uno de los factores importantes para la formación de huracanes, pero también hay muchos otros". Tanto los vientos atmosféricos como la humedad y la temperatura de la superficie del mar desempeñan una función. El efecto del polvo puede "depender de la situación", es decir, que depende de lo que esté sucediendo en el resto de la atmósfera en el momento en el cual el polvo entra en acción. "Todavía estamos analizando nuestros datos para poder obtener un panorama completo", dice. Mientras el avión siga aterrizando, el estudio continuará. NAMMA es una misión de tres años. El primer año será dedicado a la investigación de campo, y los dos años siguientes se destinarán al análisis de datos. Manténgase en contacto con Ciencia@NASA para informarse sobre las últimas novedades relacionadas con este proyecto.
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