"Los estudios multi-longitudes de onda
son absolutamente esenciales para crear una imagen completa
de cómo evolucionan los remanentes de supernova",
dijo Sankrit.
Sankrit es un científico asociado de
investigación en el Centro de Ciencia Astrofísica
en Hopkins, además de dirigir las observaciones astronómicas
del Hubble. "Por ejemplo, los datos infrarrojos están
dominados por el polvo interestelar caliente, mientras que las
observaciones ópticas y de Rayos X muestran diferentes
temperaturas de gas", añadió Blair. "Se
necesitan una serie de observaciones para ayudar a entender
la compleja relación que existe entre los varios componentes",
dijo.
Las imágenes en luz visible obtenidas
por la Cámara Avanzada del Hubble revelan el lugar dónde
la onda de choque de la supernova está golpeando contra
las regiones más densas del gas que la rodea. Los resplandecientes
nudos son cúmulos densos que se forman detrás
de la onda de choque.
Los astrónomos utilizaron a Spitzer para
sondear el material que irradia en luz infrarroja, el cual muestra
partículas microscópicas de polvo calientes que
han sido barridas por la onda de choque de la supernova. Los
instrumentos de Spitzer también revelaron información
sobre la composición química y el ambiente físico
de las nubes de gas y polvo eyectadas hacia el espacio.
Este polvo es similar al que formaba parte de la nube de gas
y polvo que formó al Sol y a los planetas de nuestro
sistema solar. Los datos de Rayos X de Chandra muestran regiones
de gas muy caliente. El gas más caliente, Rayos X de
superior energía, está localizado principalmente
en las regiones directamente detrás del frente de choque.
Estas regiones también destacan en las observaciones
del Hubble y también se alinean con el débil borde
del material visto en los datos de Spitzer.
El gas de Rayos X más frío, que
emite los Rayos X de la más baja energía, reside
en una densa capa interior y marca la localización del
material expulsado al explotar la estrella. Ha habido seis supernovas
conocidas en nuestra Vía Láctea a lo largo de
los últimos 1.000 años.
Kepler es la única de la que los astrónomos
no conocen el tipo de estrella que explotó. Combinando
la información de los tres Grandes Observatorios, los
astrónomos podrían descubrir las pistas que ellos
necesitan. "Es realmente una situación en donde
el total es mayor que la suma de las partes", dijo Blair.
"Cuando el análisis esté completo, seremos
capaces de responder varias preguntas sobre este enigmático
objeto."
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