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PULULAHUA,
EL BRUJO FEROZ
El fértil y milenario
valle creado en la base del volcán Pululahua
Freddy Rosero Valdiviezo
Así llegamos a Pululahua.
Donde termina el camino de acceso, estacionamos el coche y caminando,
accedimos a un balcòn muy espacioso. A nuestros pies,
vimos un enorme valle totalmente parcelado y cultivado, con
cabañas y conectados entre si por caminos de tierra.
A nuestro costado izquierdo, una escalinata.
El panorma era completamente incomprensible.
Felizmente, para nosotros, se presentó solícito,
quien resultó ser don Freddy Rosero Valdiviezo, un experto
guía turístico voluntario, además de vulcanólogo
e historiador. Se expresa fluidamente en inglés, francés,
italiano y, obviamente, en español.
De mediana estatura,
cubierta su cabeza con un sombrero de ala corta, gentil y cortés,
con tono suave y pausado, nos explicó que hace 2.400
años el volcán Pululahua (que en el idioma de
los nativos "tsachiias", el "shafixi", significa
"Brujo que causa dolor", seguramente muy dañino
y feroz) , hizo implosión y de sus escombros apareció
el actual valle que presiden dos domos: "El Chivo"
y "Pondoño".
Por las laderas de esos cerros, que se hallaban
en el extremo opuesto a nuestro balcón, ingresan vehículos
de toda traza y tipo. Resuelto el misterio de los caminos y
de los accesos a las granjas, que ocupan 3.383 hectáreas
en lo que fue la taza o base del volcán desaparecido.
Nosotros estábamos parados a 2842 metros de altura sobre
el nivel del mar y lo que veíamos a nuestros pies, a
2.600. Bajar por la escalinata, demanda una media hora y ascender,
una hora.
Los cultivos, actualmente, son realizados por
3000 granjeros que residen en poblados cercanos. No les debe
resultar muy agradable sentir bajos sus pies, los movimientos
telúricos, por leves que sean. Era la base de un volcán,
claro.
Donde se habla de don Andrés
Mendieta
En mi familia, el nombre de Andrés se repite de generación
en generación. Me sorprendió oír a don
Rosero Valdiviezorelatar que en ese valle, el primero en explotar
el cultivo de la caña de azúcar fuera don Andrés
Mendieta, quien en el siglo XVI invirtió 30.000 pesos
fuertes en maquinaria que trajo de las Islas Canarias para instalarse
en ese hermoso predio.
Los jesuitas le proveyeron de indios y como
no soportaban el trabajo, fueron reemplazados por africanos.
Uno de los barcos encalló antes de llegar a puerto y
los esclavos escaparon. Se criaron y reprodujeron en medio de
la selva, radicándose, finalmente, en lo que hoy
es Esmeralda. Fueron y son hombres y mujeres libres.
Después de la expulsión de los jesuitas de toda
América, estas tierras quedaron bajo el dominio de los
sacerdotes de la Orden Dominicana.
Cuando nos marchábamos, vimos un extraño
artefacto compuesto por cuatro bolas de marfil, unidas
en forma de trípode por tres barras de madera.
Una de las vendedoras de este y otros elementos de la zona,
nos explicó que no se trataba de marfil, sino de un fruto
que onomatopéyicamente llamó "tawa".
Las maderas son gajos de "chonta", un árbol,
que, como el fruto, crece en la amazonia ecuatoriana.
Me dijo que se trata de un masajeador natural
y uniendo la acción a la palabra, me frotó la
espalda. Sentí una inmediata relajación y por
eso me quedé con dos piezas.
El experto
con el autor de la nota
Finalmente llegamos a la mitad
del mundo. Después de las tradicionales tomas fotográficas
, comimos en el restaurante "Yaraví", existente
en el complejo donde se determinó el cruce de la línea
ecuatorial. Al sentarnos a la mesa, escuchamos a todo volumen
"El Humahuaqueño", el carnavalito de Edmundo
P. Zaldívar (h) que le canta a la hermosísima
Quebrada de Humahuaca en Jujuy, Argentina, declarada por la
UNESCO, "Patrimonio de la Humanidad".
Una hermosa morena, que resultó llamarse
María Marlene Calalí Morales Cadena nos aconsejó
comer unas empanadas "morochas", típicas del
país. El dueño del restaurante, Roberto Vázquez,
nos dijo que la música provenía de una radio ubicada
"en la costa", que emite música andina. Justamente
en la mitad del mundo.