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“... La patria de un alma elevada es el universo”. Demócrito 
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LA TELESITA (Leyenda)
ARGENTINA, Provincia de Santiago del Estero




Por Mónica Spinelli *

Mónica Spinelli

Cuenta la leyenda, que en los montes de SANTIAGO DEL ESTERO, en la región del Salado, Departamento Figueroa, habitaba una jovencita de inteligencia corta, Telésfora Castillo, a quien todos en el pueblo querían y la llamaban Telesita.

Algunos dicen que era huérfana de padre y madre, otros que vivia sola, sin que se le conociera familia ni casa donde habitar. Vestida siempre en harapos, solo se acercaba al pueblo cuando, atraida por el eco de la música o el sonar de las guitarras de alguna fiesta o reunión se sentía invitada a compartir el baile.

Salía sonriente de la oscuridad monte, llevando a veces un cántaro de agua sobre su cabeza y otras un poco de leña. Sin pronunciar palabra, y quizás hasta apartada del grupo de gente, como disfrutando de su propio mundo, bailaba sin parar hasta que la música cesaba, acompañando los compases con golpes en su cantarito. Sus piececitos descalzos, enegrecidos por el polvo del árido suelo santiagueño, parecían flotar en un conjunto de incesantes giros de chacareras y zambas.

Al amanecer, cuando la algarabía llegaba a su fin, se veía a la Telesita desaparecer en la espesura del monte hasta la próxima fiesta.
Pero llegó un día en que a pesar del bullicio y el tañir de las guitarras, Telesita no apareció. Extrañados, invitados y músicos, elevaban el volumen de las voces, sangraban las cuerdas de las guitarras, pero Telesita parecía haber quedado sorda.
Afligidos todos, inquietos por su ausencia, se adentraron los hombres en el monte, en búsqueda de esa tan querida chiquilla. Después de mucho caminar, recién al amanecer, hallaron el cuerpecito yerto de la dulce bailarina. El fuego del mismo fogón que seguramente la abrigaba en las frías noches santiagueñas, en complicidad con el viento se habían apoderado de su cuerpo.

Ya no volvería la Telesita a bailar en las fiestas, pero dicen los santiagueños, que su alma no se ha ido, que se ha escondido en el monte.
Desde entonces los nativos de esa provincia, que a menudo comparten el abrasante sol y la ardiente sequía de la estepa que los deja sin pasto y sin agua para su hacienda, invocan aún el nombre de la Telesita, llamando a su alma que vaga envuelta en la música de las fiestas, con su cantarito de agua sobre la cabeza.

En ofrenda dan un gran baile en el que le ofrecen siete chacareras seguidas y siete copas de caña para alegrar el espíritu y piden al alma buena de La Telesita que les envíe el agua del cielo para que retoce la tierra.
Le piden a la Telesita que se acerque a ellos, en Alma de Rezabaile pues seguramente ella viene con su cántaro para brindar el agua que tanto esperan los sedientos montes santiagueños.

En mis expediciones profesionales, he atravesado muchas veces los montes y los campos de esa querida provincia... y si cruzando un campo o un monte se escucha al anochecer una música en la lejanía, estoy segura que me volverán a decir:

—"Escuchas?"— e inmediatamente, luego de hacer un silencio —"Es la Telesita que nos está llamando para bailar"—

Los más chicos a veces tienen miedo, pues como toda leyenda, al pasar de boca en boca sufre transformaciones y hay quienes piensan que la Telesita de tanto bailar se hundió en la tierra y vive allí con su música bailando aún, su alma atrae a los hombres para que se queden con ella.

Quiero decirle ¡GRACIAS! a todos los habitantes de este querido suelo argentino...GRACIAS POR SUS LEYENDAS, GRACIAS POR RECIBIRNOS SIEMPRE CON LOS BRAZOS ABIERTOS, GRACIAS POR ENSEÑARNOS A "VER" A LO LEJOS Y A DESCUBRIR NUESTRA IGNORANCIA CUANDO PISAMOS TERRENO AJENO,... pues aunque algunos así lo crean, no todo se aprende en la Universidad. Allí se estudia y se recibe el título y caminando se aprende, si sabemos escuchar, de aquellos que lo vivieron.

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VERSIÓN EN QUICHUA

Suj vueltat,causas cara suj mosita,Santiago del estero sachampi,Telesfora Castillo,Telesita cha 'rejsejcunapaj y najcunapaj.Ckausas cara sapallan mana 'rejsipojckarancu familia ni huasi maypish causas cara, icharancu huajchita casckanta,pay chayas casa cara ropitaan tucusca remienditusnioj,chaquin llatanlla, apas cara humampi suj puñitu yacuyoj,utula hiantat huaquin cuti.

Huaquin cuti 'rej casa cara musicat huiyaris. Ancha munaj cara musicat y bailet gentemant separacus paylla danzas cara, musicat compasninta seguis. Puñitunt golpias ,golpias danzas muhioj cara mana ni chaquinta ashpap tincuchejyina.Na packarej 'ris fiesta tucucojpi Telesita 'ris chincaj cara sachap hasta suj bailet tianancana. Suj bailet 'ruajcojpi na Telesita mana amora túcuy llaquicus afligicurancu,ni pij mana yachara imash mana amora. Musicat astaan sinchit' churapusa carancu patapas amunman nis.Ckaris yachascuna shojsisa carancu, mascas sachap entero tutat. chairaj packaris 'rejpiy tarisa carancu cuerponta na mana causascat nina orillap rupasckat cha coñicus tiascanllap.

http://tq.educ.ar/grp0134/telesita.htm (Versión Quichua e Imagen de la Telesita)

telesita Chacarera Letra

LA TELESITA (Agustín Carabajal-Andrés Chazarreta)

I

Telesita, la manga mota
tus ropitas estan rotas
por la costa del Salado
tus pasos van extraviados.

No preguntes por tu amor
por que nunca lo hallarás
un consuelo a tu dolor
en el baile buscarás.

Por esos campos de Dios
te lleva tu corazón
sin saber que tu danzar
es tan solo una ilusión.

Rezabaile del querer
con su música llamó
pies desnudos bajo el sol
la Telesita llegó.

II

Ay! Telésfora Castillo
tus ojos no tienen brillo
lo has perdido tras del monte
o buscando el horizonte.

Con un bombo sonador
y un violín sentimental
un cieguito al encordao'
el baile va comenzar.

Tu esperanza se perdió
dele baila y bailar
lleva tu pecho un dolor
pero no sabes llorar.

Pobre niña que un fogón
tu cuerpito calcinó
y en la noche de los tiempos
todo el pueblo te lloró.

Estribillo

Y así te verán bailando
loca en cada amanecer
como prendida la danza
muy adentro de tu ser.


* Mónica Spinelli. Dra. en Ciencias Biológicas. Históloga y Herpetóloga (especialista en reptiles). Profesional Principal del CONICET con lugar de trabajo en el Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia". Amante de los animales y de la vida en el campo. Docente en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA durante 17 años. Profesora de Biología en Colegios Secundarios. Actualmente dedicada también al diseño web que aunque opuesto, es su otra pasión.
 
 
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